Califica esta publicación

En este contexto, el padre Piamarta fue un fiel anunciador del Reino de Dios y la fuerza de su legado y persona radica en su testimonio de vida. Como profeta de su tiempo, supo leer los signos de su tiempo en clave de fe. Piamarta se identificó con las dificultades y las esperanzas de la juventud más desvalida debido a su experiencia viviendo en la calle. Al igual que Jesús, tuvo grandes opositores, pero todos ellos sucumbieron ante su sola presencia y la potencia de sus obras, pero sobre todo con el testimonio de santidad que la misma gente reconocía en él. Sin duda un profeta, con todas sus letras, que a través de la educación buscó “consolar” y dar esperanza a una juventud desesperanzada. Sus obras de amor contribuyeron a la edificación de la Iglesia, con una obra que perdura hasta nuestros días. Sus obras son una verdadera “exhortación” , un llamado potente a responder a las nuevas pobrezas de nuestros niños y jóvenes, a darles esperanza a través de la educación de calidad, que transforme la vida y el futuro de los niños y jóvenes que la reciben y haga de ellos buenos ciudadanos y les lleve a formar familias cristianas.