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Todos los hombres tienen derecho a la educación, donde puedan desarrollarse  física e intelectualmente pero sobretodo puedan “Relacionarse con Dios”, a fin de poder obtener un sentido más amplio  de su propia responsabilidad social en el mundo y en las circunstancia que le ha tocado vivir.

Por tanto todos los hombres de cualquier raza, color, credo, edad, sexo tienen derecho inalienable  a la educación. La Iglesia exhorta a todos sus hijos a que presten con atención y valentía su generosa ayuda en todo el ambiente educacional a fin de poder llegar cuanto antes a todos los rincones de la tierra.

Derecho a la vida Cristiana: ésta no persigue solamente la madurez de la persona humana, sino que busca sobre todo que los bautizados se hagan más consciente cada día del don de la fe que han recibido.

Nos recuerda a cada uno de nosotros educadores en la fe, a ser pastores de las almas y disponer  en todos nuestros estudiantes el gusto por nuestra tradición eclesial.

Familia y educación: Los padres, tiene la obligación de educar a sus hijos, y por tanto hay que reconocerlos como los primeros educadores de la fe en sus hijos. La educación familiar es de tanta trascendencia que, cuando falta, difícilmente puede suplirle (ver si hay algún docente que haya trabajado en el sistema municipal o laical y ver si nos puede contar su experiencia).

Debemos buscar en las familias de nuestros estudiantes la primera experiencia de una sana sociedad humana y de la Iglesia. Por medio de la familia nos  introducimos fácilmente en la sociedad civil y del  pueblo de Dios.

La Iglesia como Madre y Maestra, está obligada a dar sus hijos una educación que llene su vida del espíritu de Cristo, y al mismo tiempo ayuda a todos los pueblos a promover la perfección de la persona humana.

Los educadores: Debemos ser testigos de cristo, predicar con  el Evangelio, hacer discípulos, bautizar a esos discípulos, y para terminar enseñarles a los nuevos discípulos,  la iglesia es una escuela donde uno puede aprender a respetar y a servir a Dios, por medio de la Palabra (predicaciones), las lecciones (Doctrina), las exhortaciones (Enseñanzas), el cristiano aprende las enseñanzas, testifica, ora y actúa (Educación).

Por eso es importante nuestro testimonio de amor a Jesucristo,  una de la manera de aprenderlo es uniéndonos en comunidad eclesial  como nos dice San Pablo en la Carta de los Efesios 4,1-16, “llamados a la unidad en una sola fe”.

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TEMA 2: RELACIÓN ENTRE LA FE CRISTIANA Y LA EXPERIENCIA EDUCATIVA

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