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Estimados amigos y Piamartinos:

Este año estamos profundizando el tema de la colaboración en la caridad, y creo que debemos ir descubriendo qué entendemos por caridad, por ello les quiero entregar la siguiente historia:

“El modo de amar a los hombres es algo que aprendí de un campesino. Este se hallaba sentado con otros en una taberna, bebiendo. Durante largo rato estuvo tan silencioso como los demás, hasta que en cierto momento, movido por el vino preguntó a uno de los que estaban a su lado: ”Dime ¿me amas o no me amas?” El otro contestó: “Te amo mucho”. Pero el primero objetó: “Dices que me amas, pero no sabes lo que necesito. Si realmente me amaras lo sabrías”. El otro no tuvo palabras ante esta afirmación y el campesino que había hecho la pregunta quedó silencioso nuevamente. Pero yo entendí. Conocer sus necesidades y soportar la carga de sus padecimientos: en esto consiste el verdadero amor a los hombres”. (Rabino Moshé Leib)

En la vida diaria tantas veces repetimos: te quiero mucho, yo quiero a mis hermanos, yo amo, yo te amo, etc.; pero esas expresiones el otro, varias veces  no las siente como reales, y esto es  porque estamos claros que el amor no es una mera expresión de sentimientos,  no es un decir, sino que en realidad, es un saber y un responder a lo que el otro necesita. Ahí es que el  amor se vuelve una verdadera virtud, ahí es caridad. Aceptar y responder a las necesidades del otro es caridad, es respuesta a lo urgente del otro donde y cuando lo necesite. La caridad no tiene tiempo de espera, no se deja para mañana, y puede ser parte de lo que no está “programado”.

Creo que vivimos un tiempo en que decimos mucho, expresamos harto, y mucho más hoy “virtualmente”, pero cuan-to estoy con el otro, cuanto respondo a las necesidades del otro, cuanto doy de lo mío a los otros, eso parece que fuera otro tema. “Un otro tema” que de verdad debemos responder, como “el buen samaritano”, ahí está un icono espléndido de la caridad, que no puede dejarnos indiferentes. En la Parábola del Buen Samaritano, Jesús mismo nos indica, el qué es y el cómo se ejerce la caridad.

Colaborar en la caridad, sería un estar juntos en el amor a los otros, un estar juntos para vivir el verdadero amor, un estar y vivir juntos, para salir hacia otros. No habrá una colaboración en la caridad, si seguimos encerrados en nosotros mismos, y en nuestros egoísmos, tanto como educadores, como miembros de una familia; colaborar en la caridad es colocar todo, disponer todo para hacer la experiencia verdadera del amor, descubriendo las necesidades del otro que con “urgencia” tenemos que responder.

Bendiciones para todos

Humberto Loyola, FN

Superior Regional

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