El primer camino lo ofrece Padre Piamarta, de dónde sacaba fuerzas para sus muchas tareas: en la Eucaristía, delante del Sagrario… ahí estaba su secreto, ahí estaba su fuente, ahí estaba su Todo. Creo que nos falta “perder tiempo” delante de la Eucaristía.

¿Por qué digo, “perder tiempo”? porque parece ante tantos ojos, que estar en silencio, entrar a una Iglesia, pareciéramos que no hacemos nada… Pero miremos a Padre Piamarta: sin este “perder tiempo”, se hubiese perdido en el tiempo.

El segundo camino lo ofrece este “mes bendito”… Sí, este mes bendito. En nuestro país celebramos el mes de María, ¿cómo no tomarnos de su mano para terminar el año?…

Sus diversas advocaciones nos ayudan a profundizar nuestra fe: como “auxiliadora de los cristianos”, como Madre que no abandona. Ella puede rogar, estar, cobijarnos y decirnos al oído: “hagan todo lo que Él lesdiga”. Personalmente este mes me lleno de entusiasmo, me llena de esperanza… con la certeza de que no estamos solos para cerrar bendecidamente el 2016.

Atrevámonos a escoger estos caminos, verán que los frutos serán muchos. Sobretodo terminaremos diciendo este año fue bueno, fue bendecido y no diciendo… “quiero que pase luego este año”, expresión que solemos y somos tentados a expresar.

Un abrazo a todos y un bendecido noviembre: “María mírame, si tú me miras él también me mirará”.

P. Humberto loyola g., FN.

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